El 20 de agosto de 2024 descubrí un depósito de placer eluvial en el campo volcánico del centro de Colorado utilizando un detector de metales. Se encontraron más de 180 pepitas de metal nativo. Desde el principio quedó claro que estas pepitas eran física y químicamente diferentes del oro, la plata y el platino. Eran menos densas que el oro, la plata y el platino, y la mayoría de ellas reaccionaban violentamente con el ácido clorhídrico. Algunas estaban muy corroídas y plagadas de sales inorgánicas, material carbonáceo y depósitos minerales. La fluoroscopia de rayos X reveló que estas pepitas eran de aluminio nativo, latón, hierro y zinc genuinos, incluyendo una pepita de una aleación de cobre previamente desconocida. ¡Qué hallazgo tan increíble!